2 oct 2011

ni tiempo ni espacio para irse despacio

seamos el agua que se evapora
en los párpados cansados
de aquellos olvidados
por las olas de agua sucia.
que nos viole el sol nocturno que
se esconde entre las putas
y el silencio empobrecido
de estas tristes calles mutiladas.
saboreo tu terciopelo
y un color amarillento
hace que se me caigan las uñas.
no hay ni tiempo ni espacio
entre tú y yo.
sólo el agua que nos trajo
la tormenta de ayer,
sólo insectos que se arrastran
o que cuelgan o que vuelan
sobre mi cuerpo.
o lo que queda de él
y que aún respira.
maldito yo que me he atrevido
a cambia tus risas
por el sonido del tabaco
quemándose entre mis dedos.
malditas las nubes que son las
que me han obligado
a imponerme este cancer
casi como una nueva doctrina.
ya ni la vida es vida
en este tumulto,
en esta orgía hipersensorial
donde los latidos son un
lenguaje desconocido
para mí.
y no me importa
que se me congelen los ojos.
tampoco que mi lengua
se caiga a pedazos.
no me impora
perderme otra vez;
realmente nunca he sabido
en dónde estoy sentado.
si pudiera regresarte las caricias,
no lo haría.
las cenizas violan mi nariz
y mis pulmones amenazan
con transmutar lo inverosímil
con desdeñar cada fragmento
cada molécula cada parte
de esto que a veces llamo
ser.

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